• 14 junio, 2017

El crédito no es para emergencias

El crédito no es para emergencias

El crédito no es para emergencias 1024 683 IQ Agentes

Muchas personas parecen tener la idea de tener una tarjeta de crédito “para emergencias”.

En la mayoría de los casos este concepto, desde mi punto de vista, puede ser muy equivocado y riesgoso.

Primero debo decir que no estoy en contra del uso responsable del crédito, ni tampoco de las tarjetas de crédito. Yo las utilizo todos los días como medio de pago.

Como he dicho en varias ocasiones, el crédito es una herramienta que bien utilizada, nos puede dar una cierta flexibilidad financiera. En ese sentido, desde luego que puede ayudarnos.

Mi problema con ese concepto es que quienes piensan así, en su mayoría, son personas que viven de manera muy apretada. Gente que utiliza el crédito en su día a día y que está endeudada.

Algunos lo hacen a meses sin intereses, otros con créditos de largo plazo, que no les dejan margen de maniobra.

Entonces, si uno está en esa situación y tiene una verdadera emergencia, lo que menos necesita es endeudarse más porque eso le va a implicar tener una crisis todavía más grande, en una situación en la cual uno busca soluciones, no problemas adicionales.

No se endeude, mejor prevenga

De hecho, los instrumentos para proteger nuestro patrimonio, para hacer frente a emergencias, son dos:

1 Un buen fondo para emergencias, que cubra por lo menos tres meses de nuestro gasto mensual.

2 Seguros, que son una herramienta para transferir nuestros riesgos, para poder cubrir aquellos que pueden afectarnos severamente (recordemos que no son para cosas pequeñas, sino para lo que realmente puede dañar nuestro patrimonio).

3 Yo añadiría una tercera: mantener siempre una situación financiera saludable, porque eso nos permite adaptarnos con más facilidad a situaciones de crisis.

Recordemos que mientras mayores sean nuestras deudas (incluso aquellas a meses sin intereses) menos flexibilidad tenemos, porque parte del dinero que ganamos, ya está comprometido (lo tenemos que destinar a pagar nuestras deudas, entonces tenemos mucho menos para otras cosas, incluyendo el hacer frente a la crisis).

Cuando tenemos todo eso, seguramente tenemos acceso también a líneas de crédito de bajo costo.

Evite abusar de las líneas de crédito

En mi caso, algunos bancos me ofrecen de manera regular promociones de préstamos que están muy por debajo de lo que ofrecen, en ventanilla, al público en general.

Eso es por el excelente manejo que he tenido siempre en mi tarjeta de crédito con ellos, años pagando mi saldo total sin atrasarme un solo día.

Otros también me mandan ofertas carísimas porque hasta en eso hay diferencias (los bancos grandes tienen menos incentivos de ofrecer condiciones competitivas, por el gran volumen que manejan y porque honestamente, muchos mexicanos no comparan y toman lo que les ofrecen sin pensar).

Esas líneas, incluso una tarjeta de crédito con una tasa de interés competitiva, desde luego que proporcionan un colchón adicional que uno puede crear a través de los instrumentos que mencioné anteriormente.

Pero uno no debe pensar jamás en que la “solución” a un caso de emergencia es una tarjeta de crédito o un préstamo de nómina, porque pronto se terminan convirtiendo en un problema adicional, que nos causa más preocupación y estrés.

Haga un análisis de su situación financiera

Si este es tu caso, te invito a que reflexiones, a que hagas un buen análisis de tu situación financiera (calcula, por ejemplo, tu balance personal, para saber cómo está tu patrimonio; también revisa tu flujo de efectivo —es decir lo que ganas y lo que gastas— para poder saber qué tantos compromisos financieros tienes y de cuánta flexibilidad gozas).

Si la seguridad para ti y tu familia es una de tus prioridades, esto te permitirá diseñar un plan que te ayude a tener una situación financiera más sana. Como mencioné, el crédito puede ayudar a darte mayor flexibilidad, pero no debe ser visto como la solución en caso de una emergencia.

Fuente: El Economista

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